El Benito Villamarín es una fiesta. El templo del beticismo, donde el Betis acumula cinco triunfos consecutivos, vibra con el juego de un equipo forjado por la mano de Manuel Pellegrini. Un Betis que juega al fútbol de maravilla, atado a la idea de posesión y verticalidad de un técnico que quiere clasificar a este grupo para la Liga de Campeones. Las sensaciones que desprende el Betis son excelentes. Por eso, con su victoria ante el Almería en el derbi regional, recuperó la cuarta plaza empatado a puntos con el tercero, el Atlético. La felicidad se ha instalado en Heliópolis. El Betis es el mejor local de toda la Liga y su gente disfruta. Con los pases de Joaquín, eterno, con el estreno prometedor de Juan Cruz o con el partidazo de William Carvalho.

