Es la gran revolución del Mundial. Lo que la FIFA vendió como una medida de protección médica para los futbolistas se ha convertido, en apenas unas semanas, en la indignación de los aficionados más puristas y la comidilla del negocio televisivo mundial: las pausas de hidratación —esas paradas de tres minutos en torno a los minutos 22 y 67— han abierto una ventana publicitaria que estaba vetada al fútbol y que ahora amenaza con cambiar para siempre la forma en que se vende este deporte en televisión.

