La figura de Lance Armstrong trascendió el deporte, convirtiéndose en una de las personas más influyentes del deporte de comienzos de siglo. El norteamericano dominó la ‘Grande Boucle’ durante siete años, pero también logró adquirir una importancia notable en la esfera política, hasta el punto de ganarse la confianza de George W. Bush, el presidente de los Estados Unidos por aquel entonces.

