Mucho se ha hablado en las últimas décadas acerca de que el ser humano y su futuro están ligados a la exploración del espacio y a la búsqueda de nuevos territorios que, dentro de un tiempo, puedan servir de hogar para las personas. Esto, sin embargo, implicaría ciertos cambios en el cuerpo, preparado para vivir en la Tierra, pero que lejos del planeta se vería obligado a evolucionar.

