Frenar a Tadej Pogacar se ha convertido en la gran pregunta del ciclismo moderno. Ya no basta con saber quién tiene las piernas necesarias para seguirle. La cuestión es cómo impedir que convierta cada repecho, cada descenso y cada final explosivo en un territorio propio. Las últimas entrevistas recogidas durante este Tour dibujan una respuesta coral: para derrotarle hay que anticiparse, desgastarle, aislarle y, sobre todo, evitar que la carrera llegue al lugar exacto donde él quiere decidirla. Tan sólo Vingegaard ha podido hacerlo en los últimos tiempos.

