Ya ha caído el sol, la sombra cubre la totalidad de la central y Wimbledon despliega la alfombra verde para el campeón. El gigante herido se ha levantado. Por si había alguna duda, otra vez la ley de Jannik Sinner, que a eso de las siete de la tarde alza el trofeo vencedor (6-7(7), 7-6(2), 6-3 y 6-4, en 3h 46m) y abraza con gusto su quinto grande, el primero de esta temporada en la que el número uno ha viajado de polo a polo: de sentirse invencible de marzo a junio al famoso apagón de Roland Garros, que ahora queda en mero accidente. De nuevo él, el campeón abrasivo que se rehace, repite en Londres y festeja su triunfo 100 en los Grand Slams. Va un spoiler: serán muchos más.

