La tercera etapa no dejó una sentencia, pero sí una sensación. Y en el Tour, muchas veces, las sensaciones pesan casi tanto como los segundos. Tadej Pogacar volvió a ganar, recuperó el maillot amarillo y convirtió Les Angles en el primer gran mensaje estratégico de esta edición: el UAE manda, el resto responde y Jonas Vingegaard ya sabe que cada repecho puede convertirse en una amenaza.

