Tras haber saldado la cuenta pendiente que teníamos con Austria desde hacía casi cincuenta años, cuando nos ganaron en el Mundial 78, ahora toca tomarnos la revancha con Portugal. Este desquite es mucho más reciente: los lusos nos vencieron en la última final de la Nations League. Nada estimula más que vengar deportivamente aquella derrota en un momento y en una competición como esta, los cuartos de final de un Mundial.

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