A sus 19 años, el delantero que llegó al Real Madrid como una de las mayores promesas del fútbol mundial transmite una serenidad que sorprende incluso en Brasil. Su cesión al Lyon le devolvió la continuidad, la confianza y el gol después de un inicio complicado en España, y en la selección ha terminado de dar un salto de madurez bajo la tutela de Carlo Ancelotti. Mientras una parte importante de la afición brasileña reclama que tenga más minutos en el Mundial, él insiste en que solo le preocupa una cosa: estar preparado cuando el entrenador le necesite.

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