Hay una gran diferencia entre ser un buen gestor y ser un buen vendedor. El que vende bien te pone una pancarta enfrente del Bernabéu y hace imaginar a su parroquia que va a volver a mirar a los ojos a su eterno rival. Joan Laporta gastó lo que no tenía en fichajes, pero<strong> siempre hay una gran diferencia entre tener buenos jugadores y tener un gran equipo para codearse con la élite europea.</strong> Ya no está Messi para encontrar atajos hacia las eliminatorias de la Champions. El cortoplacismo tiene un reverso muy puñetero y es que la ilusión se dispara a la misma velocidad que te sobreviene una crisis deportiva e institucional que puede llevarse por delante mucho más que a un entrenador, a un modelo de club.

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