En el fútbol los reflectores se sitúan sobre los futbolistas que anotan, los que construyen jugadas y quienes consienten al balón. Luego están los de la estirpe de Erik Lira (Ciudad de México, 26 años) que juegan con la intención de perseguir el balón con una fuerte insistencia, los que destruyen las jugadas del oponente. Son los que pelean cada centímetro del campo, los que van al lodo, los que chocan, los que terminan con los pies hinchados de tantas patadas que sueltan y de los kilómetros que corrieron en el partido. Lira es uno de ellos. Y México lo agradece.

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