No fue, ni mucho menos, su mejor partido. Desasistido casi todo el encuentro, Erling Braut Haaland pasaba desapercibido por el Costa de Marfil – Noruega. Tocó pocos balones. Sus mejores acciones habían sido en labores defensivas. Pero al final apareció donde tiene que hacerlo. Sólo tuvo que empujarla, pero ahí estaba para anotar el tanto que, a pocos minutos del final, metía a su selección en los octavos de final del Mundial.

