La ley del anfitrión se apoderó de Los Ángeles para regalar a Canadá una cita con la historia. Tuvo que esperar al minuto 92 de partido para resolver una eliminatoria fea, cerrada y sufrida. De esas que te otorgan la mayoría de edad en los Mundiales. El torneo donde uno puede reclamar sentarse a comer en la mesa de los mayores.

