Noventa y dos minutos después del comienzo de una ininterrumpida escombrera balompédica, Stephen Eustáquio, joven canadiense hijo de portugueses y criado en Portugal que decidió volver a su país de nacimiento, salvó a Canadá de la eliminación y puso fin a un partido horrible con un derechazo desde el borde del área. Por el camino se quedó Sudáfrica, un equipo que en otras circunstancias jamás habría clasificado para la Copa del Mundo. No estará en los octavos de final, para alivio de los hinchas neutrales. Canadá se medirá al ganador de Países Bajos-Marruecos el 4 de julio.

