Inglaterra ya está en dieciseisavos. Pero, una vez más, el billete lo pagaron sus cracks. Fueron Bellingham y Kane quienes rescataron a Thomas Tuchel de otra noche de fútbol plano, lento y sorprendentemente pobre para una selección con semejante talento. Panamá necesitó muy poco para hacer daño y, durante muchos minutos, volvió a instalar la misma sensación que perseguía a Inglaterra con Southgate. Cambió el seleccionador, cambió el discurso… pero el fútbol se pareció demasiado al de siempre. Si esto era el Tuchelball que le habían prometido al país… mejor que vayan llamando a Pep Guardiola.

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