El Mundial ya tiene a sus héroes. La edición más opulenta entronizó “el fútbol de los pobres” de Cabo Verde. Así lo definió con orgullo su técnico, Bubista, el jefe de una cuadrilla que ha pegado el pelotazo de su vida ante el pasmo del planeta, que se pregunta de dónde han salido los protagonistas de esta gesta. Su empate con Arabia Saudí más la victoria de España sobre Uruguay dejó a la selección africana en segunda posición, enfrentada en dieciseisavos de final a Argentina y Leo Messi, a los que verá el próximo viernes en Miami. Casi nada.

