Todo parecía escrito para el fracaso. Ecuador, segunda en la clasificación sudamericana y una de las selecciones llamadas a dar un paso adelante en este Mundial, llegó a la última jornada contra Alemania con un solo punto, después de caer ante Costa de Marfil y tropezar frente a Curazao. Y por si el desafío no fuera suficiente, a los siete minutos ya perdía por un gol que nunca debió subir al marcador. Era el peor escenario imaginable. Pero el equipo de Beccacece se negó a aceptar el destino, remontó al líder del grupo, desafió al VAR y firmó una de las victorias más importantes de su historia reciente para meterse en los dieciseisavos de final

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