
Es una típica mañana de junio en Ciudad de México, medio soleada, medio nubosa, húmeda, la lluvia de la noche anterior evaporándose sobre el tráfico infernal. En el despacho de su casa, en un barrio arbolado de la zona oeste de la capital, Rodrigo Martínez-Celis contesta frenéticamente mensajes y llamadas, rampa de lanzamiento a otra jornada que terminará de madrugada. “Cada partido tiene un horario distinto, entonces no logras tener una rutina y, cuando no logras tener una rutina, pues la operación se complica un poco”, dice, todavía con una sonrisa en la cara, el director de seguridad de la FIFA en México.



