Tuvo que ser el fútbol el que devolviera algo de alegría al suburbio más mexicano de Los Ángeles. Huntington Park volvió a parecerse a sí mismo, para bien y para mal. Desde hace largos meses, esta comunidad ha sido uno de los principales blancos de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), una presión que llevó a muchos de sus habitantes a recluirse y evitar los espacios públicos. La inflación contribuyó a agravar la situación. Pero el Mundial cambió, al menos por una noche, el ánimo de sus calles: los clientes regresaron a los restaurantes para seguir el partido de la selección mexicana y el segundo triunfo del equipo fue suficiente pretexto para que muchos salieran a ondear banderas tricolores.

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