”¿Qué estamos haciendo, pero qué pasa?”, farfullaba Sergi Busquets de mal humor y con los brazos abiertos mientras el árbitro le amonestaba en el minuto 84 por forcejear y abatir a Paciencia. El capitán, que ya se las había tenido con Alba, no entendía cómo su equipo era sometido por el Celta. El medio centro internacional, ausente por sanción en Anoeta, sale prácticamente a tarjeta por partido —siete en ocho de Liga y dos en tres de Champions— una prueba de que está incomodo y desquiciado cuando el equipo se parte y no le queda más remedio que recurrir a la falta táctica en el repliegue para proteger a Ter Stegen.
La supervivencia del Barça
El Barça afronta un ejercicio de supervivencia deportivo y económico cuando la temporada acaba de comenzar después de que el último parón de selecciones le haya sentado como un tiro: dos goles en tres partidos —Mallorca, Inter y Celta— y una derrota crucial en San Siro. Aquel equipo que promediaba tres tantos por encuentro —23 en ocho—, el mismo que “volaba” en palabras de Xavi, se paralizó y ya no tiene margen de error porque también cayó en Múnich (2-0). Algo parecido le pasó el curso pasado cuando se desplomó por el efecto del virus FIFA después del 0-4 del Bernabéu.
La situación es ahora más grave porque se han invertido 158 millones en mejorar la plantilla y ya no se pueden corregir los errores con más fichajes como sucedió a la llegada de Xavi. El Barcelona está hipotecado por las deudas y embargado por las dudas de la misma manera que sigue conectado con el Camp Nou. “Necesitamos a nuestra gente, que sea una noche mágica y el estadio se convierta en una caldera porque nos va la vida”, resumió Xavi. “Vamos a dejarnos la piel”, se animó. “Hay que ser valientes y atacar mejor. No firmo el 1-0, mejor el 2-0”. También el presidente Laporta se sumó a la arenga y buscó la reconciliación con el vestuario por haber reprochado a los capitanes que no se bajaran el sueldo, en alusión a Piqué, Busquets y Alba.
El Inter, que sigue sin Lukaku ni Brozovic, perdió el miedo después de ser rescatado por el Barça en Milán. Al Benfica le alcanzó el año pasado con un 0-0 para mandar al Barça a la Liga Europa. “¿Temor? Veo el partido como una oportunidad”, replicó Xavi.

