El impacto de la política migratoria de la Administración de Donald Trump en el Mundial de fútbol sigue generando controversia. En la antesala del torneo, un fotógrafo iraquí fue rechazado al llegar a Chicago y un árbitro somalí quedó excluido al ser declarado inadmisible al aterrizar en Miami, pese a contar con una visa válida. Esta semana se sumó un nuevo episodio: el portero de Cabo Verde, Vozinha, estrella de su equipo en su debut frente a España que acabó en un sorprendente empate, lloró tras culminar el partido de este lunes porque su madre no pudo presenciar tal momento histórico. La mujer no pudo permitirse pagar lo que costaba el visado para acompañar a su hijo a Estados Unidos.

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