Irán, la primera selección de la historia que juega un Mundial estando aún en guerra con el anfitrión, sigue enfrentando problemas para disputar sus partidos en Estados Unidos. La selección persa ha pasado por todo tipo de obstáculos para participar en el torneo, desde trabas diplomáticas hasta desaires del presidente Donald Trump, quien les negó la posibilidad de instalar el campamento en territorio estadounidense. El último episodio llegó este martes, apenas un día después de su debut ante Nueva Zelanda, cuando la Federación Iraní de Fútbol (FFI) informó de que la visa del extremo izquierdo Mehdi Torabi había expirado en pleno Mundial. Horas después, las autoridades estadounidenses le concedieron un nuevo permiso para que pueda disputar los próximos encuentros del torneo.

