Ante Cabo Verde, España tuvo el balón. España tiró. España centró 30 veces. Pero España no marcó. El dato que mejor resume la tarde española es este: 2,26 goles esperados generados o, lo que es lo mismo, haber hecho al menos dos goles en función de la calidad de sus ocasiones. Suficientes para ganar cualquier partido de fútbol con comodidad. El marcador, sin embargo, decía 0-0 al pitido final.

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