El mundo del cine tiene historias reales capaces de eclipsar la trama de cualquier película. Una de ellas afecta a este código: DP216. Se trata de un número de chasis de un coche. Pero no de un coche cualquiera, sino del Aston Martin empleado en la película Goldfinger, que puede considerarse el automóvil más cinéfilo y famoso del planeta. Y la historia de esta unidad en concreto es tan espectacular y misteriosa que merecería un Oscar al mejor guion de Hollywood, si no fuera porque se trata de un hecho real.

