A unos 17 kilómetros de Hollywood, el SoFi Stadium de Los Ángeles acogió uno de los choques que más incertidumbre generó del Mundial. No por el nivel de ambos combinados, sino por la intrahistoria de cada uno. Afortunadamente, el espectáculo estuvo dentro del terreno de juego. Irán y Nueva Zelanda, dos equipos con un cartel menor que Bélgica o Egipto y que firmaron uno de los mejores duelos del Mundial. Just por partida doble y Rezaeian y Mohebi fueron los goleadores en un encuentro en el que la estrella fue Chris Wood y no el famoso Tim Payne.

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