El cuórum ha sido total. La encomiable victoria en Ourense de Álvaro Muñiz –sobrino del piloto con el que se inició en su día el gran Luis Moya– ha sido motivo de satisfacción colectiva, algo que raramente ocurre. Aficionados y rivales han celebrado al unísono un éxito que ha sido cuestión de tiempo y de justicia deportiva, perseguido largo tiempo por un ‘carrerista’ muy querido en el mundillo, que, al fin, ha podido rematar una actuación encomiable, y saborear a sus 44 años la gloria del Supercampeonato de España.

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