Los delanteros de la selección, Mikel Oyarzabal y Borja Iglesias, en la concentración de España en Estados Unidos.

Era habitual ver aparecer a Álvaro Morata en escena. Y no siempre para bien. Normalmente no se lo merecía, pero eso les daba igual a los generadores de odio en las redes sociales. El delantero con más cartel de España, después de pasar por el Madrid, el Chelsea, el Atlético, la Juventus y olfatear de cerca su fichaje por el Barcelona, pasaba como un perfil molesto para una gran parte de los seguidores de la Roja. Una situación que nunca entendieron desde la Federación: “Si fuese un jugador de otro país sería todo un mito. Hay que reivindicar lo nacional, porque el futbolista español es, para mí, de los mejores del mundo. Morata debería tener mucho más reconocimiento por su trayectoria”, pedía Luis de la Fuente.

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