Una decena de urinarios portátiles han sido colocados justo en la esquina de la Iglesia de El Salvador, la segunda más importante de Sevilla después de su majestuosa catedral gótica. Una aberración que ha despertado la indignación de muchos sevillanos por afear una obra de arte. Es uno de los peajes a pagar para que la capital de Andalucía reciba una lluvia de millones con la llegada de unos 150.000 seguidores del Rangers y del Eintracht, los finalistas de la Liga Europa. Es la primera movilización masiva de aficionados tras dos años marcados por la covid.

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