El fútbol sala español de las últimas dos décadas no se entendería sin el matrimonio que han formado el Inter de fútbol sala y la empresa Movistar. Un matrimonio que empezó en 2004 cuando los jugadores del Inter empezaron a lucir la icónica M de la empresa, y que acabó ayer con la eliminación ante el Barça. Un matrimonio que selló su compromiso en la temporada 2007-08, cuando el club más laureado del fútbol sala mundial empezó a competir como Inter Movistar, primero.

