Exteriormente, la primera señal de que estamos ante una nueva generación del Q7 (la tercera, ya que el modelo original apareció hace 21 años) la encontramos en la posición más elevada de los cuatro aros de Audi, los faros digitales más delgados que los de su predecesor y la prominente parrilla frontal con nuevas entradas de ventilación y que puede iluminarse (opcionalmente).

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