María Reyes (i) junto a su hija del mismo nombre antes del partido entre España y Perú, este lunes.

Había miedo de que Tláloc, el dios de la lluvia, frustrara el amistoso entre España y Perú en Puebla. Las lluvias, que empapan e inundan la ciudad, alertaron a los organizadores del partido del año para la ciudad poblana. Un amistoso, sí, pero con una fuerte carga simbólica porque jugaba una de las favoritas a ganar el Mundial. En Puebla, el espíritu mundialista podía más. No todos los días la campeona del mundo en 2010 visita México ni menos a días de que inicie la Copa del Mundo. La llegada del equipo vino acompañada de lluvia, mariachis y decenas de aficionados que esperaron por algún autógrafo. La cancha del Cuauhtémoc, horas previas al encuentro, fue cubierta con una gigante cobija de plástico para protegerla.

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Gabriel Martínez y su hijo Bryan delante de la bandera española.Un miembro de la Marina mexicana en el exterior del Estadio Cuauhtémoc.

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