El caso de Hillary Dawa Sherpa podría convertirse en uno de los casos de supervivencia extrema más potentes jamás contado y la enésima confirmación de que el Everest se ha convertido en una montaña de despropósitos, un contenedor del consumismo egoísta e irresponsable que caracteriza nuestro tiempo. Hillary Dawa desapareció el pasado 29 de mayo de regreso del techo del planeta cuando trataba de alcanzar el campo 3 y se hallaba a una altitud próxima de los 7.500 metros. En montañas así, una desaparición solo se explica por un resbalón que conduce al abismo o por una caída en una grieta. El caso es que, dos días después, dieron por muerto al guía de la etnia sherpa de 52 años, casado y con una hija. No hubo una labor de búsqueda y rescate coherente ni mucho menos insistente. Los trabajadores de la etnia sherpa son carne de cañón, ya se sabe.

