Dicen las leyes fundamentales de la Fórmula 1 que en el Gran Premio de Mónaco, uno único en su especie, importa más el asumir riesgos que las limitaciones reales de los coches. Que todo se iguala. Para Aston Martin es una clara tabla de salvación dentro del dificilísimo inicio de temporada 2026 de un proyecto que sigue trabajando por reducir la brecha con el resto del mundo. «La Q2 [del sábado en la qualy] sería un éxito», adelantó Mike Krack, uno de sus máximos responsables. Todo lo demás parece casi magia.

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