Toluca le dio la última palmadita a la selección mexicana. El Estadio Nemesio Diez sirvió para que el equipo pudiese encontrar calma, cariño desde las tribunas y motivación para encarar, la próxima semana, el partido que ponga en marcha el Mundial más grande de la historia. Los pupilos de Javier Aguirre y Rafa Márquez vencieron 5-1 a Serbia, tan desorientada que se marcó un par de autogoles. Eso no quita el mérito de un equipo que ya perfila a sus jugadores fijos, entre ellos Julián Quiñones, motor, fuerza y agilidad sobre dos pies.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *