“Son muy buenos”. La frase de Pacheta, entrenador del Valladolid, sobre las prestaciones del Betis define bien la diferencia que hoy por hoy existe entre el conjunto castellano y el andaluz. Sin embargo, hay cuestiones que matizan la indiscutible distancia que se da entre los dos equipos. La primera es, sin duda, la mentalidad. La segunda responde a las circunstancias del juego, imprevisibles. En ambas fue peor el Betis que el Valladolid. En el primer caso, un equipo tedioso y lento, el de Pellegrini, que no entró bien a un partido dominado por la intensidad de los locales. Y eso que el chileno, que sabe lo que se tiene entre manos, cambió hasta a ocho jugadores de los que ganaron en Roma en la Liga Europa. Le pasó al Betis en Vigo y le pasó también en Valladolid. Y también le pasó que se quedó con uno menos en el primer tiempo por la expulsión de uno de sus centrales. Si en Galicia fue Luiz Felipe, en Valladolid le tocó a Pezzella, quien placó a Sergio León a los 34 minutos en una acción en la que se vio absolutamente superado.

