Pasaron unos segundos antes de que Max Verstappen cayera en la cuenta de que acababa de proclamarse campeón del mundo, este domingo en Suzuka, en una carrera desnaturalizada por la lluvia, que volvió locos a los miembros de Dirección de Carrera y también al piloto de Red Bull. Para conseguir su objetivo de cantar el alirón, Verstappen debía ganar y esperar que Charles Leclerc no terminara el segundo, entre múltiples combinaciones. Y eso ocurrió finalmente por la intervención de los comisarios, que le impusieron una sanción de cinco segundos al piloto de Ferrari, que lo mandó del segundo peldaño del podio, al tercero.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *