Kevin de Bruyne fue un individualista rematador antes que un altruista organizador. Sus soberbios disparos le valieron el reconocimiento económico que se asocia a los goleadores: su salario anual de 17 millones de euros netos es el más elevado de la plantilla del Manchester City. Sin embargo, esta temporada, a sus 31 años, se ha obrado el prodigio. Con cuatro pases de gol, el belga se ha convertido en un devoto actor secundario. Es el mayor asistente de Erling Haaland, que en su primer año de contrato gana 15 millones netos.

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