En la Costa Azul, aguas cálidas y cristalinas del Mediterráneo, donde luce el sol 300 días al año, Arnaud Jerald (Marsella, Francia; 26 años) se enamoró del buceo con siete años, en una escapada con su padre, Frédéric, aficionado a la pesca submarina. Tímido e introvertido en el colegio, Jerald encontró en las profundidades del mar una vía de escape a la vida en la superficie. Con 16 realizó su primer curso de apnea. Hoy, diez años después, es campeón del mundo y plusmarquista de la modalidad bi fin (dos aletas, en lugar de una), una disciplina en la que el buceador sigue una cuerda vertical y, sin bombona de oxígeno, tan solo cuenta con la ayuda de una pequeña bombilla, fundamental para ver en la profundidad del océano. “Ahí abajo solo hay oscuridad”, dice por videollamada tras batir su propio récord (120 metros; 3m37s) en las aguas abiertas de Long Island (Bahamas).

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Gráfico:

Jorge Moreno Aranda y Rodrigo Silva Martínez

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