El Madrid salió de Getafe con los dos principales objetivos que Ancelotti se había marcado cumplidos: los tres puntos en el saco y dejar la portería a cero de una maldita vez. <strong>El italiano andaba algo mosqueado en los últimos partidos con los suyos porque viene observando cierta relajación, falta de tensión a la hora de presionar al rival </strong>para recuperar el balón o correr hacia atrás <strong>especialmente acusada en sus jugadores de ataque</strong>. <strong>Eso, unido a la inmediatez del Mundial, arroja una conclusión clara. Aquí se está levantando el pie</strong>.

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