Si la mayoría de aficionados aplaude la gestión que ha hecho Liberty Media desde que el gigante norteamericano del entretenimiento se puso al volante del Mundial de Fórmula 1, esa misma hinchada frunce el ceño cuando su objeto de análisis es la Federación Internacional del Automóvil (FIA), el organismo que se encarga de legislar el campeonato. La opinión generalizada coincide en pedir la regeneración de esta entidad, sus miembros y sus protocolos de acción, todos ellos obsoletos a ojos del grueso de habitantes del paddock, instalado este fin de semana en Japón. En el circuito de Suzuka solo se habla de dos cosas. Por un lado, de la posibilidad de que Max Verstappen se proclame campeón este domingo (7:00, Dazn). El neerlandés, que arrancará desde la pole position, se encasquetará su segunda corona de forma consecutiva si gana la carrera y se anota la vuelta rápida, al margen de otras combinaciones que se pueden resumir en dos casuísticas: que sume ocho puntos más que Charles Leclerc (sale segundo) y seis más que Checo Pérez (cuarto). Carlos Sainz saldrá el tercero, y Fernando Alonso lo hará el séptimo.

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