“Desde el control tienen que pasar muchas cosas. Y generar el control requiere mucho trabajo”, marca como pauta Xabi Alonso, al que desde la perspectiva de su clarividencia como futbolista se le aguarda ahora como técnico en la élite. La expectativa se dispara en torno a un tipo que estuvo a las órdenes de Toshack, Luis Aragonés, Del Bosque, Benítez, Mourinho, Ancelotti o Guardiola y que se embebió desde el fútbol norteño de los campos guipuzcoanos hasta llegar a leer el juego con una sofisticación que invita al Bayer Leverkusen a justificar su fichaje por su pátina de “modernidad”. El carisma de Alonso explica que buena parte de la mirada futbolera de este sábado estuviese puesta sobre el BayArena en un duelo de clásicos venidos a menos: el Bayer Leverkusen, que había ganado un partido de ocho en la Bundesliga, goleó (4-0) al Schalke 04, que a pesar de su heráldica a día de hoy es un flojo recién ascendido. El estreno fue un bálsamo para el nuevo entrenador.

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