Cerraron la noche The Killers, rock vegano, pero no hubo muertos, a ningún atleta le reventaron las venas ni se le descosieron los músculos artificialmente hipertrofiados en mitad del esfuerzo, resistieron ligamentos y tendones en el parking de Las Vegas en el que en 35 días había crecido una recta de atletismo elevada de 100 metros y seis calles, una piscina de 50 metros con cuatro calles, un escenario de halterofilia y un tablado a lo largo para sentar a miles de personas. Pantallas gigantes y muchos leds desde las seis de la tarde hasta la una de la mañana, prime time en la ciudad del vicio, la hora en la que la vida despierta.

