El barril de petróleo Brent ha pegado un frenazo espectacular en los mercados internacionales y ha fijado su cotización justo en la frontera de los 95 dólares, una cifra que nos regala un respiro (no se sabe si duradero o no) tras una racha mala para nuestro bolsillo cada vez que repostamos combustible o compramos cosas que tienen que ser transportadas (es decir, todo). El desplome responde a los avances en las negociaciones de paz en Oriente Medio, que parece que por fin han traído algo de calma a los inversores.

