El Real Madrid cayó con honor en Atenas (92-88), se sobrepuso a la adversidad de tener que jugar sin sus tres pívots y tuvo contra las cuerdas al gigantesco Olympiacos, que sufrió en sus carnes la extrema competitividad de los blancos. Lejos de encogerse, se crecieron y tuvieron el triunfo en su mano. Pero tres polémicas decisiones en los últimos 82 segundos decantaron la balanza y el título para los helenos

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