<strong>Juanpe López</strong> no quiere despertar de su sueño. Lleva cinco días de rosa y pelea para que el contador no pare. «No me marco un día, sé que <strong>Verona</strong> está lejos. Sigo en un sueño, disfruto cada kilómetro como un niño chico cuando le dan los regalos en Navidad. Lo haré hasta el final, pase lo que pase», decía este lunes en la jornada de descanso. El de <strong>Lebrija</strong> no se quitó la ‘maglia’ ni para meterse al mar a darse un chapuzón.

