Llega el Gran Premio de Canadá y, con él, uno de los mayores dolores de cabeza de la temporada para las escuderías. El circuito Gilles Villeneuve de Montreal no solo es famoso por sus muros implacables y sus frenadas brutales, sino que este año se va a convertir en un auténtico laboratorio estratégico. Los ingenieros se enfrentan a un doble reto que promete revolucionar la parrilla: la naturaleza asimétrica de la pista y el nuevo reglamento de la FIA.

