«Una vez culé, siempre culé», comentó Robert Lewandowski el domingo por la noche en su discurso de despedida después de cuatro años como jugador del Barcelona. El delantero polaco recibió el cariño y el aplauso de los aficionados culés, de sus compañeros, de Hansi Flick, de los rivales… tras el encuentro contra el Betis, pero, como él mismo comentó, mantendrá sus vínculos con el club, que no se romperán nunca. Como tampoco la huella, deportiva y humana, que deja en la entidad y en el vestuario azulgranas.

