El pádel mundial tiene dueños indiscutidos que, semana a semana, se reparten la gloria. Salvo algún tropiezo esporádico —como aquel recordado chancletazo en Bruselas—, Alejandro Galán y Federico Chingotto, junto a Arturo Coello y Agustín Tapia, monopolizan el circuito. Al Buenos Aires P1, sin embargo, la dupla hispano-argentina llegaba con una pizca de ventaja: mejor inercia, mejor momento y las piernas más frescas.

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