En pleno fragor de la batalla y mientras todas las miradas se centran en el Giro de Italia, Sierra Nevada se convierte en el segundo epicentro del ciclismo mundial. La razón no es ninguna carrera ni ningún tipo de competición, sino las concentraciones en altitud que, cada mes de mayo, realizan las principales estructuras del pelotón con un claro objetivo: comenzar la puesta a punto para el Tour de Francia.

