Un día de agosto de 2019 me presenté embarazada de siete meses en las oficinas de la UD Las Palmas con un propósito algo insólito: hacer socio del equipo a Izan, el niño que llevaba en la barriga. Los empleados del club se quedaron estupefactos. “¡Pero si aún no ha nacido!”, me dijeron. Jamás les había ocurrido un caso así, pero al final lo arreglamos. Le registré con mi DNI y supongo que él se convirtió en el primer socio de la historia de la entidad que lo fue antes incluso de haber venido al mundo.

